Sin Título
Larga, larga noche, todos se marchan y yo regreso a la ultima reunión de la resurrección. El hombre cae libre al abismo. Libre vació. La mujer con sus grandes curvas yace en el piso de la iglesia. No hay hora en mi vida, tiempo de repente. Ola de mujeres, musas juegan en mi mente.
Cruzo la arboleda lentamente y miro a mi alrededor. Una mujer de cabello rojo, con tacones de acero, vestida de terciopelo negro.
Mujer de misterio me habla. Me dice: acaríciame en esta luna llena... de misterio. Fornícame, muérdeme, deja tus huellas de odio en mi cuello y absorbe mi sangre para que navegue en tu cuerpo.
Deja que tu fuego reine en mi mente. Clava tus uñas en mi espalda, ven toma un viaje y saca tu espada, decapita el límite en mí.
Áspera espuma del mar moja sus labios.
La marea sube, peces vuelan, sus olas reinan.
Camino de Neón
Luz de neón baja por tus brazos. Cabello en flama baja por tu espalda. Chorros de sangre navegan por tus piernas, buitres salvajes te acorralan.
Viajes eternos pasas sin mi y tus musas olvidadas. Llegas a la ciudad del pecado, todos te esperan. Bajas de tu caballo negro, pisas con tus brillantes botas de terciopelo.
Llévame hasta el final... lo mejor está en el final, donde sangramos y luego resucitamos.
Se reencarna en un hermoso buitre lleno de deseos, sus plumas blancas y pecho negro, pico rosado y cuello encuerado.
Pestañas largas encorvadas, frágiles... se caen. Pisas vidrios rotos y tus pies dulces se contraen. Estas herida luciérnaga de mi camino. Luz de neón alumbra tus pisadas... estas durmiendo bajo la quebrada.
El Manantial y Los Ochenta en mi Templo (Metamorfosis Sexual)
La tierra... luna llena de pasiones arde en llamas
Calles inundadas con mujeres desoladas.
Lobos aúllan, incrustando sus colmillos entre sus piernas heladas.
Sus muslos, chorrean sangre eterna en llamas.
Los lobos se unen en parejas y viajan al abismo,
Navegan en este barco de madera acaobada
Y esperan doce largas horas
para llegar a mi radiante palacio solar.
El barco ancló.
Ancló en un desierto...
Donde el cielo era rojo.
Descendieron furiosas jaurías a la orilla
Y bebieron vino del mar, el mar era sagrado.
Llegaron los ochenta a mi templo,
Los guié a mi manantial... cinco largos kilómetros
Hasta q llegamos...
...Mojaron sus pestilentes garras doradas,
Sus cuerpos encorvados y
Sus cabezas malditas... endemoniadas.
Nadaban ferozmente salpicando agua
Y yo solo esperaba.
Los dioses cantaban una plegaria
Hasta que se pudo crear una bella metamorfosis sexual...
Todas ellas... las ochenta... bebían sangre de mi cuerpo.
Sus muslos eran suaves,
Sus cabellos finos y rojo rizados...
Manos jóvenes acariciándome...
Labios carnosos, pechos dorados
En todo mi cuerpo.
Se metieron en mí.
...Mi cuerpo apareció deshidratado en la orilla del mar...
Hiedras secas,
Lobos podridos a mi costado
con sus lenguas sobre la arena.
Me desperté?
Terminó?
Terminó este viaje ilimitado?
Creo... que sí...
Solo necesitamos... orar... por ochenta días bajo el manantial y...
Navegar doce horas... en un barco de madera acaobada.
Cincuenta Soldados y Un Ejército de Morado
Cinco millas listo para volar,
Reconozco aquel valle de los sueños.
Me siento cansado de todos los viajes ilimitados, quisiera dormir por un millón de años.
Piedras rebotan en mi castillo, soldados de plomo, rueguen a vuestros dioses la venida de un salvador cautivo ya que todos ustedes están heridos.
Sus lágrimas son llevadas a través del viento, los astros se acomodan lentamente, iluminan mi rostro... columnas griegas, dóricas de mi santuario, fortifíquenme y háganme beber de tus manos.
Tres monedas hacen girar la lucha. Cincuenta soldados y un ejercito de morado... bailan en la arena junto al ejercito de escorpiones dorados.
Cinco millas y mi lucha es larga. Cura soldado dame tu pierna, ven mujer, quiero tocarte... échate soldado... ahora sangra para mi.
Va corriendo, perseguido por leones furiosos contra él. Demonios en tu mente giran bruscamente, sus garras tocan su cuerpo, sus uñas estaban torcidas, incrustaban el talismán.
Después entré yo en el suceso nocivo, arena era salpicada, saqué mi espada. Cúbrete belleza animada. Agárrate Afrodita y saca mis cadenas.
En un momento las bestias se tiran en mi. Olí sus bocas feroces. Los encadené.
Largos minutos de eternidad suplicándome... besé su colmillo.
Bestias feroces duermen por siempre encadenadas. Apuntó y se lanzó a mi. La bese eternamente, olí su cabello y cogí su cuerpo. La cargue y me suplicó.
La noche llega y la echo en esta sábana.
Los astros se acomodan.
Bella y dulce Afrodita, ahora sangra para mi.
Ceniza
Un baño de ceniza cae
Mis ojos se dilatan en este preciso momento.
El punto se contrae
El humo llega al vació nudo de conversación.
Jesús cierra mis ojos
Me cuida de la ceniza sobreviviente
Me cubre con sus manos amarillas
Y sigue cayendo ceniza.
Nos cubrimos los dos
No podíamos buscar una salida
Dragones botaban sangre y fuego
Nos dejamos crucificar.
En el valle de ceniza
Incienso
Jesús y sus botas negras.
Cicatrizan nuestras heridas en la noche
Se reproducen musas ahogadas en el turbio océano Pacífico.
Una Noche Envuelto En Piel de Cervatillo
Monstruos en el océano veo
Siento que me acarician y despierto
Bajo el seno encendido
Trabaja la hormiga
Aquellos monstruos la pisan.
Vago en la superficie Inca
Viendo luchas y victorias
Abajo se encuentran los mitos
Creando diosas desnudas
Sumergidas en algodón.
Me llega la hora
La luna llena baja
Y las nubes bellas se apartan.
Ácido en el sol
Ácido en mí reino
Todos bailan y yo despierto.
No se a donde voy
No trato de limitarme…
Dionisio hablándome de las vendimias
Y sus grandes orgías.
Envuelto en piel de Cervatillo
Bailaba en la luna… llena de bacantes
Y no descansaba…
Estado en el que estoy…
…mis labios se secan
Abro los ojos
Y el sol ardiente me tira a la arena…
Cebra Africana
Diamantes bajo Cebra Africana
Muerden las cadenas bajo la luna llena.
Arena gris muerta sobre ellas.
El Escorpión Negro sale a cazar.
Cebra rayando diamantes y
La gota letal chorreando sangre sobre su piel.
Clavan sus uñas malditas y acarician el seno sobre la hiel.
Incrustando su aguja en el cuello del animal,
Euforbias pudren, bailando bajo la luna llena abismal.
La sombra baila en la arena gris muerta sobre ellas.
Escorpión cayendo, regresando de su batalla.
Arrastrándose sobre ellas…
Batalla perdida y todos muertos en el desierto
Cayendo como hormigas prendidas en fuego.
Sangriento animal, mamífero de la penumbra
Botando sangre de su boca
Seca y amarilla llena de dípteros… volando.
Lluvia cae del cielo
Limpiando sangre caída… pudriendo vida.
Cebra Africana sudando firmemente fuerza y agua bendita
Ahogándole la vista siendo presa de aquella
Cosmogónica conquista.
Apolo
Escucho gotas de agua desde mi santuario
Las musas de Júpiter me mostraban el encadenamiento de las artes,
Mis hermanas protectoras.
Parnaso, nuestro monte sagrado, rodeado de hiedras
Trepaban hasta el infinito de mis sueños.
Tenía sueños azules y amarillos,
Mucha luz contrastaba.
Mi cabeza llena de letras, arte y música,
Furias y deseos anhelaba.
Hermanas mías, gracias por ser nueve
Bellas musas protectoras del arte
Envuélvanme en mi sueño y tómenme aquí en Delfos.
Entre sueños azules y amarillos,
Vi a buenos hombres a través del tiempo
Seguía echado entre el consciente y subconsciente.
Encima de nosotros... nubes de misterio fluyendo
Gotas...
Gotas...
Cada gota que caía
Cavaba mi sepulcro en la tierra sagrada
Tratando de encontrar al Sol
Las nueve me cantaban... y cantaban.
Soy el dios del Sol
En mi rostro esta el resplandeciente de luz
Vengan hermanas y deslícenme hasta el infinito
Hasta encontrar el Sol
Amarillo como las hiedras trepadoras
Radiantes por sus rayos.
Deslícenme!
Deslícenme!
Deslícenme hasta el nuevo amarillo infinito,
Hasta la hiedra ascendiente,
Hasta la tierra sagrada.
Entre subconscientes viajes
Llegué al consciente sol radiante...
Llegué...
Llegué...
En el sol deshabitado caminaba
Y comenzaba a soñar Diosas desnudas bajo mi hombro,
Pálido hombro; pálido como las plumas blancas de mi corazón.
Oxido Luminoso
Monstruo de energía navega cerca a ella. Sus plumas caen, hiere su vida. Luces caen en un abismo encantado. Sumérgela en el océano, que acaricie ninfas y que las bese con todos sus deseos encantados.
Navega junto a mi.
Jalan de las cadenas, están oxidadas llenas de sangre. Cuerpo cálido embalsamado, sangre cubre tus senos. Dípteros encantados alrededor de tus muslos llenos de deseo.
Sus uñas largas pudren el encanto de vivir tus sueños. Fantasmas vagan, cantando bellas melodías en los pasillos de mi castillo.
No interrumpan a los muertos.
Oxido luminoso llévame al sueño de sus deseos. Ácido maravilloso embárcame en el árido desierto para encontrar mi reino, mi destino.
Monstruo de energía metete en mi.
Planeta
Ahogado en este planeta eléctrico psicodélico. Las montañas vuelan y un claro horizonte son la escena. Mujeres tiradas en la tierra esperando ser llevadas por hombres salvajes de nuestra nación.
Veo otra vez la flor en el sol. Sonidos extraños como gritos electrizados, cambios bruscos y notas oscuras, ecos interminables. Brillante luz solar nos ilumina.
Da vueltas... el viaje de fuego no termina. Se astillan mis manos se endurecen nuestros cuerpos, sus caderas brillan, enérgica violencia se apiada de mi.
Poetas de la Oscuridad
Oscuridad percibo, parado en este valle encantado. Los astros lloran y mi afecto a ellos es nulo. Cantando y alabando días y días, mi época muere y no sé cuando alcanzaré la cima del encanto sagrado. Siento esa oscuridad cuando duerme y cada noche que me despierta.
Siento frío en mis manos y gotas heladas transcurren muertos en mi cabeza. Pasará algún día. Quiero percibir los rayos del sol. Quiero estar listo.
Profundamente duerme ella, mi fábula termina. Cantos en la oscuridad bailan, muertos están los poetas de la oscuridad. Me cubro bajo esta estatua inca. Siento que vienen a mí. Fuerte los espero.
Están alrededor de la biblioteca sagrada, quemando libros blancos... oscuridad temible en la que estoy. Lloran ellos, gritando plegarias. Y sudan, sudan los poetas.
Siento que estoy acabado, consagrado marcho hasta el final y llego a orillas de los poetas. Me uno a ellos y oscurece el día. La caída fue de noche.
Mi Ceremonia
El asilo era cálido y percibía una fuerte energía. Siento que estoy en el sueño de mis días.
Entro al viñedo, vendimias alrededor. Estoy pisando este culto, enérgico asilo. Todo fue infinito al soplar sus puertas, era verdad.
Escucho mis pisadas, solo leo versos y huelo uvas de la vendimia botando lágrimas al sol.
Parece que llegué...
Todo era vasto, un vasto horizonte donde los poetas me esperaban.
Estoy con ellos y ya me presentaron.
Visto mi mejor ropa, mi copa llena de poesía.
Mis versos vuelan lo mas alto este día.
Los rayos del Sol entran fácilmente por las ventanas del santuario. Mis pies desnudos acarician el valle de deseos... de... inspiración, de cuentos libres de amor de toda mi vida.
Reposo en aquel sillón, rodeado de grandes poetas como tú.
El vino ya está servido, solo esperamos para aquella ceremonia.